sábado, 3 de marzo de 2018

¿Quieres sobresalir?

Una se centra en el ego. La otra se centra en los demás.

Una parte del deseo de ser el centro de atención. La otra parte del deseo de ayudar a los demás.

Una se frustra si no ve resultados. La otra no espera nada a cambio (pero recibe mucho a cambio).

Una es fácil, no requiere talentos  especiales. La otra da mucho trabajo.

La forma de sobresalir partiendo del ego incluye: gritar, hablar más alto que los demás, discutir, esforzarse en hacer todo bien para recibir elogios, interrumpir, humillar, demandar atenciones, pensar solo en la ganancia propia...

La forma de sobresalir centrado en el prójimo incluye: escuchar, apoyar, ayudar, practicar la generosidad, ser empático, contribuir en resolver problemas, preocuparse genuinamente por los demás, servir...

Cuando un representante de la primera forma de sobresalir abandona un espacio, todos se alegran.

Cuando un representante de la segunda (y más difícil) forma de sobresalir abandona un espacio, todos se entristecen, y lo extrañan.

Y te digo algo: a nadie le importa si tienes mucho talento, eres especial o si eres el mejor en lo que haces. A la gente le importa es lo que tienes para aportar en su vida.

Todo se resume en servir desinteresadamente. Lo demás (éxito, prosperidad, oportunidades) vendrá por añaduría.

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