martes, 6 de marzo de 2018

El éxito y las quejas no combinan

Frente a toda situación desagradable siempre actuamos para erradicarla o para mitigarla al menos.

La primera acción que la mayoría de las personas tiende a ejecutar es quejarse.

Quejarse de la situación del país, de la economía, del entorno, del vecino envidioso, de la constante presencia e intromisión de los padres o la ausencia en la niñez de los mismos, etc.

Quejarse produce un senso de satisfacción leve y muy breve, que no resuelve nada.

La acción planificada, la reacción decidida, la implantación de un método disciplinado, ponerse metas e ir por ellas, éso sí resuelve cualquier problema.

Quedarse en palabras conduce a la pobreza física y espiritual.

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