miércoles, 14 de febrero de 2018

La mentalidad del socialista

El gran problema con haber sido inoculado con la doctrina socialista (de entre muchos y variados), es la consecuencia para la calidad de vida de las personas que concuerdan con ella.

Somos lo que pensamos. Siendo así, si piensas que eres una víctima de la sociedad, víctima del otro sexo, víctima del patrón, víctima de lo que sea; te conviertes en tu único y mayor enemigo.

El victimista no necesita esforzarse por sus sueños, el victimista no necesita luchar, no necesita formarse, no necesita arriesgarse, todo lo que sucede en su vida es culpa de los demás, por tanto, es justo y tiene derecho a que le regalen todo.

Derecho a todo, deber a nada.

En una sociedad así, no se aprecia ni se valora al empresario. No se recompensa el esfuerzo. No hay inventiva. No hay innovación.

En una sociedad así, se le enseña a los hijos que estudien para alcanzar un buen empleo en el sector público, donde se trabaja poco, donde aunque no trabajen y sean irresponsables y sin talento, jamás los despedirán. Pero más eficiente que estudiar es lograr contactos influyentes, contactos que te garantizarán todos los beneficios políticos, burocráticos y económicos que se pueda alcanzar conforme a su posición. Resumiendo: "¡Hijo, aprenda a adular!"

Si tienes la doctrina socialista como filosofía de vida, nunca podrás tener pensamientos y visión de crecimiento personal y económico.

No eres una víctima, la vida es dura para todos, solo los perseverantes vencen.

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