martes, 11 de octubre de 2011

Una historia indignante...

Me encontraba navegando por la web hace varios días sobre el tema de compra de oro, cuando me topé con una historia triste e indignante.

Antes de compartir esta historia contigo, permíteme decirte que son este tipo de historias (verídicas) las que me motivaron a escribir el Libro "¡Compro Oro!", con la detallada exposición de las formas de fraude que utilizan muchas (sin exagerar) de las  joyerías, casas de empeño y casas de compra de oro en los países donde no existen leyes ni medios de protección al ciudadano, ni de regulación y control de los negocios de empeños o compras de oro. Países donde la única forma de no ser estafado es previniendo, con los necesarios conocimientos.

Doy fe de que estas cosas suceden en este medio a diario. Como he copiado la historia desde un sitio de denuncias de habla hispana, los nombres relativos a personas o empresas fueron cambiados. He aquí la historia:

Mi esposo fue a vender una cadena de oro de 18 kilates el dia Lunes y el Sr. XXX XXXX quien dice ser el encargado de esta empresa, una vez que pesó la cadena le informó que la misma pesaba 4.2 gramos y que le podía pagar 130.000,00 Bs. por la misma, dicho señor procedió a probar la cadena con un líquido que la puso totalmente blanca y empezó a partirse diciéndole a mi esposo que la cadena era de plata con un baño de oro. Mi esposo seguro de que la cadena la había comprado desde hace mas de 4 años en la Joyería XXXX en el Edf. La Francia, le pidió que se la devolviera, el sr XXXX respondió que no podía porque tenía que pagarle 7.000 Bs por el líquido usado para probarla e insistía que no caminara más y que le podía dar solo 13.000 Bs. para que no perdiera el viaje. Mi esposo incrédulo y sin dinero insistía que le devolviera su cadena así destrozada, el hombre procedió a darle 20.000 Bs. y una pequeña muestra que mi esposo insistió en pedirle para probarla en otro lado, una vez probada en otro sitio le informaron que le habían estafado, que la cadena era de oro y que le había echado un líquido que se llama azogue que hace ver ante los ojos de cualquiera que la joya es de otro material, pero que una vez que lavas la pieza con jabon azul vuelve a su color natural.

Mi esposo volvió al Lugar y le reclamó al Sr XXXX que le devolviera su cadena o su dinero completo y este Sr lo insultó con groserías (...) y le golpeó la cara, "algo insólito" delante de todas la personas que estaban allí y que decían que este Sr. está acostumbrado a hacer estas cosas, sin embargo nadie respondió por este atropello y esta estafa, sacaron a mi esposo del lugar porque iban a cerrar el local quedándose estafado y además golpeado.

Acudo a ustedes porque quien sabe a cuantas personas estos señores no estafan de la misma manera y queremos que esto se investigue para que no siga sucediendo a otras familias.


Es indignante porque si alguna persona va a empeñar o vender sus prendas de oro, no es porque le guste tener dinero de más en el bolsillo. Es porque tiene una necesidad, o porque tiene que hacer un sacrificio.

Pues sí, esta es una forma de fraude muy empleada en esas casas de compra. Le dediqué un capítulo entero en mi Libro, el capítulo 2: "El Mercurio".

Marco Picón
© Oro y Plata Blog de Marco Picón
Maira Gall